Allá por los años 80, cuando era muy niño, mi familia vivía en una especie de condominio en Pucallpa. Las casas tenían salida a una quebrada donde había muchos troncos y enormes piedras de río. 

Recuerdo que siempre jugábamos a saltar sobre una madera. Esta era muy resistente. Probablemente era de caoba (En aquellas épocas abundaba). Saltábamos una y otra vez, sin embargo llegó aquel día en el cual al primer saltó la madera se partió en dos. Pero … ¿Por qué sucedió si era una madera tan fuerte?

Es ahí cuando comprendí que un objeto puede ser muy resistente, pero si es sometido a fuerzas constantes puede fracturarse. Eso se conoce como una fractura por fatiga. Lo mismo puede suceder con nuestros dientes cuando a lo largo de los años los sometemos a fuerzas para los cuales no están preparados. Si bien la tecnología ha dado grandes avances, hay un factor que nos toca controlar a cada uno de nosotros y es la alimentación que tenemos. También hay otros factores que pueden contribuir a las fracturas dentales como el bruxismo o rechinamiento, pero eso será motivo de otro correo.

Si te encanta morder hielo, huesos u otros alimentos duros tienes que preocuparte. No te puedo decir que nunca los consumas, pero si te puedo recomendar que disminuyas su consumo. 

Recuerda, si bien los dientes son las estructuras más resistentes de nuestro organismo, tenemos que cuidarlos como oro.

Si tienes un diente agrietado, fisurado o fracturado comunícate conmigo. Es importante tomar acción y prevenir que la situación se agrave. Lamentablemente las fracturas dentales pueden ocasionarse en el momento menos esperado.

Recuerda que si tienes alguna duda o consulta puedes comunicarte con nosotros dando click al siguiente enlace: Dale click acá

Saludos

Dr. Juan Francisco Ceccarelli

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